Hijos de la luna: Un refugio para los hijos de sexoservidoras en Oaxaca, México

Por David Werner

Después de la clausura del 2do Congreso Continental sobre Rehabilitación Basada en la Comunidad, realizado en el Estado de Oaxaca, México, en el mes de marzo de 2009, un amigo me llevó a visitar “El Refugio y Casa Hogar: Hijos de la luna”, en uno de los barrios más pobres de la ciudad. Lo que tuve el privilegio de observar ahí fue tan conmovedor y cálido que quise compartirlo en este boletín.

La Casa Hogar, en la cual se percibe el calor del acogimiento y bienvenida de un ambiente familiar hacia los niños que requieren ser cuidados y atendidos, es dirigida por una mujer de mediana edad llamada Socorro, quien proviene de una familia de clase modesta y trabajadora. Su nombre se ve apropiado, ya que socorrer significa rescatar. Cariñosamente la llaman “Coco”, como apodo, pero su nombre completo es María del Socorro Ramírez González.

Como muchas buenas iniciativas, Casa Hogar comenzó de manera espontánea y no planificada, como respuesta visceral a una necesidad extrema. Hace cuatro años una sexoservidora le pidió a Doña Coco que se hiciera cargo de manera temporal del cuidado de su hijo. Socorro, a quien le encantan los niños y es madre de 3 los cuales ya habían crecido, aceptó.

Doña Coco hizo un gran trabajo con el niño – y no tuvo prejuicio alguno hacia la madre del menor – lo cual se empezó a dar a conocer y difundir. Más sexoservidoras en situaciones difíciles comenzaron a traer a sus hijos. Actualmente, Coco cuida de casi 30 de esos niños, de edades comprendidas entre 6 meses y 12 años.

Doña Coco, quien también ha atravesado por momentos muy difíciles en su vida, tiene mucha comprensión y respeto por las madres de éstos niños. Ella sabe que la deficiencia en el cuidado que ellas tienen hacia los menores se debe en gran parte al degradante ambiente social en el que trabajan, y generalmente no por la falta de amor a sus hijos. Las sexoservidoras que piden el apoyo de Coco para sus niños, generalmente son pobres, víctimas de todo tipo de abuso, y algunas veces sin hogar. Muchas ya son mayores y poco atractivas, por lo que se les dificulta conseguir clientes. Otras, por el contrario, son jóvenes si acaso de 14 o 15 años. Algunas son “extranjeras ilegales” provenientes de Guatemala u otro país Centroamericano, quienes cruzan la frontera en busca de trabajo o con el sueño de poder llegar “Al Norte” (Estados Unidos). Pero se les acaba el dinero, son engañadas o las asaltan. Con hambre y en calidad de indigentes, terminan vendiendo sus cuerpos, con la esperanza de no quedar embarazadas. Repetidamente son golpeadas y denigradas, lanzadas a la calle después de haberse utilizadas y sin recibir un solo peso por sus servicios. Pero no se atreven a ir a la policía, especialmente las que son indocumentadas.

Además, con demasiada frecuencia la policía se aprovecha y toma ventaja de esa situación Incrementando los riesgos, pocas veces usan condón, pues la mayoría de los hombres prefieren hacerlo “al natural.” Y claro, cuando estas mujeres quedan embarazadas y tienen a sus hijos, sus problemas se multiplican.

Coco no culpa a éstas mujeres, ni a aquellas que han sido duras con sus hijos o negligentes. Mejor dicho, ella culpa a las injusticias de las instituciones que rechazan y marginan a los oprimidos, por lo que tienen que recurrir a medidas desesperadas para sobrevivir.

“De algunas maneras éstas mujeres tienen más dignidad y más amor que muchos de nosotros,” explica Coco. Señalando a una de sus niñas, dice, “La madre de esa joven estuvo sirviendo a sus clientes en su vivienda de una sola habitación mientras su hija dormía en un rincón de la misma. Pero cuando la niña cumplió 11 años, su madre sintió que no debía ser expuesta a tales cosas. No quiere darle un mal ejemplo a su hija. Ella quiere que crezca y conozca que otras posibilidades. Por eso la trajo aquí.”

La Casa Hogar está situada en un largo lote de tierra que había pertenecido al padre de Coco. Lo donó para el proyecto de su hija cuando ella empezó a cuidar más niños. Tenía una gran casa a la que le faltaba mantenimiento y que ha sido gradualmente convertida en un Refugio Comunal. Está decorado con pinturas coloridas y juguetes tan alegre como la mayoría de los centros que cuidan a niños, pero mucho más hogareño, y un tanto informal. El amplio patio exterior está provisto de resbaladeros de plástico, un parque infantil exterior y otros juegos. De cualquier manera, la jacaranda y otros árboles son claramente los lugares favoritos de los niños para jugar.

La Casa Hogar y Refugio está situado en un largo lote en un barrio pobre. Un camión descompuesto en el cual alguien había pintado “SOY FEO” – funciona como un magnifico juguete para los niños.

Entre semana los niños con edad escolar van a la escuela, y solamente los más pequeños se quedan en el refugio, entonces las cosas son un poco menos caóticas. De cualquier manera, cuando mi amigo Peter y yo llegamos a la Casa Hogar un sábado en la mañana, había niños por doquier, todos los 29. Y Doña Coco era el único adulto visible ahí.

Asombrado, le pregunte a Doña Coco cómo se administraba para cuidar a tantos pequeños.

Se encogió de hombros y dijo, “Cuidan los unos a los otros.” ¡Y – maravilla de las maravillas – en una medida asombrosa, lo hacen!

Peter y yo llegamos bastante temprano en la mañana. Algunos de los niños se bañaban o se vestían, los grandes ayudaban a los pequeños. Una niña de 10 años estaba orgullosa cambiándole el pañal a un bebé. Niños de tan solo 5 o 6 años servían la comida o alimentaban a los que necesitaban ayuda.

La mayoría de los niños viviendo en la Casa Hogar fueron traídos voluntariamente por sus madres. Las gemelas son una excepción. Estas dos niñas de 3 años de edad, tienen un retraso psicomotor. Venían en muy mal estado de salud cuando llegaron. Su madre, padecía problemas de alcoholismo y depresión. Cuando salía por las noches a vender su cuerpo, dejaba a las gemelas encerradas en su choza. Para mantenerlas calladas las drogó con cerveza o mezcal. Finalmente, trabajadores sociales lo descubrieron y la policía se llevó a las niñas. Su madre fue internada en un centro de rehabilitación de adicciones y las gemelas se quedaron con Doña Coco. Después de 6 meses en el programa de rehabilitación la madre fue liberada. Ahora es miembro del grupo AA (Alcohólicos Anónimos). Al parecer, ya no usa alcohol ni drogas. Visita Hijos de la Luna con bastante frecuencia para pasar tiempo con sus gemelas, y disfruta ayudando en el refugio. Aprecia profundamente la manera en la que Coco y los niños toman tal amoroso cuidado de sus dos pequeñas niñas. La madre de las gemelas, como muchas otras que venden sus cuerpos, anhela el día en que encuentre otro trabajo, rehacer su vida, y llevar a sus pequeñas de vuelta a casa. Varias de las madres, después de dejar a sus hijos durante meses o años en la Casa Hogar, lo han logrado. Pero la mayoría permanecen atrapadas en tales circunstancias humillantes que consideran que es mejor dejar a sus hijos con Coco.

Panes y pescados

¿Cómo cubre los costos del refugio y alimenta a tantos niños Doña Coco? Claramente, dirige el lugar con poco dinero. Los niños se encuentran extraordinariamente limpios, están bien vestidos y bien alimentados. Pero no hay lujos. El mobiliario es sólo lo básico. El esposo de Coco y sus tres hijos, todos están comprometidos con la misión de ella, tienen sus trabajos y ayudan de la mejor manera posible.

Otra fuente de ayuda son las sexoservidoras. Coco mantiene una buena relación con las madres de los niños, de las cuales muchas contribuyen de diferentes maneras. Ellas son bienvenidas a la Casa Hogar a visitar a sus hijos y algunas vienen regularmente para ayudar a cuidar a los niños o con las labores domésticas. Todo es informal de algún modo como una gran familia, o un colectivo. Todo el mundo aporta buen humor, sin poses ni falsas expectativas.

Adicionalmente, Doña Coco ha desarrollado una pequeña y dedicada red de amigos, tanto locales como internacionales. Algunos donan dinero o equipo. Algunos voluntarios ayudan o enseñan a los niños. Mi amigo de 80 años de edad, Peter, ayuda de muchas maneras y encuentra una profunda satisfacción al hacerlo.

Niño-a-Niño en su mejor momento

Pese a que Doña Coco obtiene ayuda de una serie de fuentes, hay veces en las que ella es el único adulto presente con más de dos docenas de niños activos, de los cuales muchos tienen una historia de trauma y de privación. Pero de alguna manera se las arregla. Como buena mujer señala: aquellos que ayudan más con la prestación de cuidados y aseguran que se cumplan las necesidades de cada niño, son los mismos niños.

Benigno Helps Others

Benigno, un niño delgado de alrededor de 10 años, cuyo rostro mostraba signos de un pasado traumático, era excepcionalmente bueno con los niños que necesitaban ayuda, en particular con un niño de los más vulnerables llamado Luis. Me pregunté si le habían enseñado algunas de sus habilidades visitando al terapeuta. De todos modos, el ayudaba muy dulcemente a Luis a ponerse de pie y a dar sus primeros pasos, siempre dando el mínimo de ayuda los niños más pequeños logra que hagan su mejor esfuerzo por ellos mismos.

Después del desayuno fue hora de jugar al mismo tiempo fue hora de terapia para aquellos que lo necesitaban. Con niños jugando en el rol de terapistas, las líneas entre el juego y la terapia, entre dar y recibir la terapia, se desvanecieron y todos pasaron un buen rato. Estuve asombrado de cómo cariñosamente algunos de los niños un poco mayores ayudaron a los más pequeños. Nunca tuve la sensación de que el niño que estaba enseñando o cuidando a otro lo hiciera porque él o ella se sintiera obligado a hacerlo. Más bien, parecían encontrar regocijo apoyando a aquellos que tenían necesidades más grandes que otros.

Tenía que recordarme a mí mismo que éstos eran hijos de madres cuyas vidas fueron tan perturbadas que tuvieron que confiar a sus hijos a este centro de cuidados. La mayoría de estos niños vienen de un pasado traumático, disfuncional, y negligente. Por meses o incluso después de que algunos de los niños hayan estado en este ambiente de apoyo de la Casa Hogar, muchos aún tenían pesadillas.

El ejemplo de Luis

Un pequeño de 4 años de edad, Luis, se ve notablemente diferente al resto de los niños, es muy callado e introvertido, aparenta estar más desconectado que descontento, como si su alma se hubiese alejado y estuviera perdido. Cuando su madre tuvo que dejarlo en la Casa Hogar hace algunos meses, él no presentó interés por nada. No podía caminar, hablar ni comer por sí solo. Su madre atribuía esta situación a una caída que el menor tuvo, pero el doctor le diagnosticó autismo. Cuando su madre tenía que salir a las calles a trabajar y no había quien pudiera cuidar de él, lo dejaba amarrado de la pata de la cama.

En Los Hijos de la Luna es muy notable como Luis va mejorando, en gran parte gracias a la cariñosa y acogedora asistencia y ayuda que recibe de los otros niños, especialmente de Benigno.

Por ejemplo, para animar a Luis a caminar, el menor de 10 años, lo agarra de atrás de su sudadera, no sosteniéndolo, pero sí brindándole la seguridad de que lo detendrá en caso de que se empiece a caer.

Lo que más me ha impresionado de esto, es la manera tan gentil de apoyar y asistir al niño ya que a pesar de estar bajo su responsabilidad y cargo nunca se muestra exigente, lo cual quiere decir que su disposición viene realmente desde su corazón.

Child-to-Child in Action: Benigno Helps Luis

Este mismo espíritu caracteriza a los demás niños. Un poco más tarde, en el patio otro niño pequeño tomó la mano de Luis y pacientemente lo llevaba y lo traía.

Como resultado de todas éstas atenciones cargadas de amor. Luis ha tenido un gran progreso, tanto física como mentalmente. Ya puede agarrar y comer galletas él solo, ya tiene más curiosidad por saber qué ocurre a su alrededor. Y ha empezado a pronunciar algunas palabras. Pareciera que su alma encontró el camino de regresar a su cuerpo y a su mente.Yo me pregunto si alguien más podría hacer que esto suceda con más amor y naturalidad que el amoroso cariño que tienen los niños que lo rodean.

Al haber estado en Hijos de la Luna, me pude percatar de que este grupo de niños ha sido el más feliz, cuidadoso y amoroso que yo jamás haya visto en algún otro lugar. El amor y la buena voluntad son contagiosos. Mucho de ello se debe al ejemplo liberadora de Doña Coco. Ella no da órdenes a los niños, ella los dirige y enseña con el ejemplo.

¿Somos los seres humanos intrínsecamente buenos o malos?

Recordaré mi visita a la Casa Hogar Hijos de la Luna mientras el reloj de mi vida siga caminando. La última vez que estuve tan profundamente inspirado en un entorno liberador tan similar para niños en desventaja, fue hace como 50 años, cuando yo andaba en mis 20´s, en el Sur de la India. Fue entonces que visité una Escuela Nai Talim (Nueva Educación) para Dalit (los intocables) niños en la India. Ellos proporcionaban un enfoque alternativo para el aprendizaje. Esta era la “Pedagogía del Oprimido” mucho antes que la de Paulo Freire. Fundada en los principios de solidaridad trabajando juntos para lograr el bien común, que fue iniciado por Mahatma Gandhi en su lucha por liberar a su pueblo, no sólo del yugo de la dominación colonial sino de las desigualdades crueles del sistema tradicional de castas.

Visitar una isla en donde abundan los sentimientos de compartir y la compasión como en Hijos de laLuna en esta era global de la disfunción, realmente nos abre los ojos. Es un verdadero oasis en medio de un desierto de problemas en el cual la humanidad está muriendo de sed de justicia social. Esto nos da una idea de la clase de mundo en el que podríamos vivir si hubiese menos culpa y codicia y un poco más de bondad y amor.

Existen dos teorías fundamentales sobre la conducta humana, una es la que habla de que las personas son intrínsecamente buenas y aprenden a ser malas. La otra habla de que las personas son intrínsecamente malas o brutales y deben aprender y ser obligados a comportarse bien.

El Judaísmo y el Cristianismo que enseñan la historia de la desobediencia del hombre a los mandatos de Dios (el pecado original) y su expulsión del Jardín del Edén, han fomentado la idea de que la humanidad es intrínsecamente mala y básicamente egoísta.

Desde la infancia se les enseña a las personas a sentir vergüenza de su propio cuerpo y culpables por sus deseos. Sus sentimientos “bestiales” deben ser disciplinados o sublimados, para que se conviertan en miembros responsables y solidarios de una sociedad civilizada. Desde esta perspectiva, la vida es una cinta-rodante sin fin, en la cual nos esforzamos por superar lo malo en nosotros mismos y en los demás. Se inculcan una auto-imagen muy necio desde el día que nacimos. Este auto-imagen degradante de toda la población puede explicar en gran parte porqué en nuestra cultura se predomina tanto la agresión, autocracia, codicia y violencia. Con la escalada de la tecnología de explotación, este impulso hacia la dominación en lugar de la cooperación ha puesto la vida de nuestro planeta en peligro.

En contraste, la gente como Gandhi, Buda y Cristo, creían en el poder del amor. Ellos creían en la bondad intrínseca de las personas: que la bondad engendra bondad, y que el amor engendra amor. Para ellos, el egoísmo, la codicia y la agresión – tal como el sentir vergüenza por nuestro propio cuerpo y algunas de sus funciones naturales — no eran algo con lo que hayamos nacido, sino algo que hemos aprendido. Y por lo mismo, algo que se pueden descartar a través del amor, lo cual es el mayor y natural sentimiento humano.

Pero hoy en día, en un mundo tan problemático, es la teoría sociológico más oscura la que prevalece. Si nuestra naturaleza humana es egocéntrica y mala, entonces debemos ser vigilados. Nosotros debemos aprender a suprimir nuestros deseos y controlar nuestra maldad y malicia. Esta visión de la realidad humana nos lleva a creer que necesitamos de nuestro sistema legal punitivo y de las jerarquías sociales opresivas. El resultado de la lucha por el dominio dentro y entre las jerarquías ha fortalecido el círculo vicioso de guerra y odio, el adquisitivismo material, la estratificación sociopolítica, el desequilibrio ecológico, la escalada de la represión, la demonización de la desviación, y el control social cada vez más autoritario que hoy están conduciendo a la humanidad al borde de la extinción. Es hora de que despertemos tanto de manera individual como colectiva.

¿Pero, realmente existe una esperanza para la humanidad? ¿Es nuestra naturaleza intrínseca de una verdadera convivencia social? ¿Realmente somos capaces de amar al prójimo como a nosotros mismos?

Ser testigo de lo que está sucediendo en el Hogar Hijos de la Luna renueva mi esperanza para la humanidad. Aquí hay un grupo de niños que vienen de circunstancias muy difíciles, que han sufridos los “daños colaterales” de una sociedad que margina y explota a los más vulnerables. Sin embargo, cuando se les coloca en un entorno lleno de amor, sin prejuicios, con un una cuidadora excepcional que los atienda con compresión y cariño, la verdadera naturaleza y bondad de los niños se levanta a un primer plano. Así descubren, adentro de sus emociones naturales, la alegría en dar de sí mismos, y la felicidad de ayudar a otros. Ellos alcanzan ese sustrato de instinto que nos hace seres sociables: que sabemos muy adentro, quetodos estamos conectados. Y que dar es recibir.

Esto, después de todo, es de lo que se trata el amor. Si tan solo la humanidad pudiera volver a descubrir el espíritu de unidad y bondad que es intrínseco a nuestra naturaleza colectiva, que reside en nuestro cuerpo y alma desde el día en que nacemos, tal vez podríamos ver más allá de las estructuras autoritarias y jerárquicas que nos dividen artificialmente, y encontrar de manera incluyente y sustentable, el camino para salir adelante. ¡¡¡Hurraaaa por los Hijos de la Luna!!!

Help Children of the Moon

Los Niños que viven en Hijos de la Luna son un ejemplo inspirador de la experiencia “Niño-a-Niño” como un proceso liberador. Nos muestra que cuando los niños son criados sin avergonzarlos, brindándoles confianza, amor y dándoles la libertad de ser ellos mismos, la naturaleza de su buen corazón florece.En un entorno de este tipo ellos tienen la facilidad de conocer su propio potencial como agentes de cambio para un mundo más justo, más amable.

Donativos a Casa Hogar Hijos de la Luna se pueden hacer por PayPal al correo electrónico: contacto@hijosdelaluna.org, o por transferencia bancaria dirigida a:

Casa Hogar Hijos de la Luna de Oaxaca,
A.C.No. de cuenta 0165639298 BBVA Bancomer,
S.A., ABA 121000358 / SWIFT BCMRMXMMPYM

HealthWrights Needs Your Help

We encourage you to make an end-of-year donation to help support the continuing work of HealthWrights.

Empowerment of those in need: For many years HealthWrights (Workgroup for People’s Health and Rights) has helped promote the well-being and inclusion of people and groups who are marginalized, denigrated, or not given a fair chance. Through personal involvement in such people’s lives and communities, we have developed and easy-to-understand health and disability-related educational materials, some of which have had worldwide impact. In addition to providing critically important information to millions of people, these materials have had a major influence on the concept and practice of Primary Health Care, Community Based Rehabilitation, and other global strategies now promoted by WHO and UNICEF—helping to make them more participatory, more empowering, and more committed to changing the underlying socio-political determinants of health.

Scaling up of enabling methods and materials: Having been immersed in small grassroots health and disability initiatives for decades, we at HealthWrights are now focusing on disseminating our experiences and resources. We have been facilitating hands-on workshops in many countries, and are producing new tools of communication, such as educational videos and DVDs. We are digitalizing the sets of teaching slides we developed earlier, so as to greatly reduce the costs of distribution. Likewise, all our books and learning material have an “Open Copyright Policy” allowing anyone to freely copy, translate, or adapt them.

Renovated websites: With the help of dedicated volunteers, HealthWrights has just redesigned and updated our Politics of Health website (www.politicsofhealth.org), making it more attractive, searchable, and interactive. We invite all of you concerned for the long-term health and survival of humanity and life on the planet to explore our site, and to take action. We are also looking for volunteers to help maintain the site or contribute relevant articles. Our HealthWrights website (www.healthwrights.org) is also being renovated. All our books are are now freely accessible online, as are our newsletters, which can now be searched by topic.

Volunteer: Recent changes to the way we are using technology to manage Healthwrights have made it more possible than ever for you to volunteer your time from where ever you might live. All you’ll need is time and an internet connection. We need folks skilled in graphic arts, accounting, page layout, writing and editing, publication, website administration, website development, web programming and more. It’s a great way to help us become more sustainable and continue the good works we do long into the future. Don’t have those skills but have talent and heart? We can train you! Just email volunteer@healthwrights.org.

HELP grassroots programs in poor countries get this newsletter: The Newsletter from the Sierra Madre reaches people and programs in nearly 120 countries. We encourage readers to subscribe to the email rather than the printed version, since printing and mailing costs have soared . However many people in grassroots programs prefer the printed version. Please, when you make a contribution and receive this newsletter, consider donating enough to cover the costs for a person or program in a poor country.

Growing needs in hard times: In these difficult times, HealthWrights and the community programs it collaborates with in Mexico are having a hard time making ends meet. The recession—with deepening poverty, joblessness, and hunger—has hit the poor in Mexico much harder than in the US. High costs of medical care devastates many families.

One example is Moises, an adolescent with spina bifida who stays at PROJIMO and goes to school in Coyotitan (see his photo on the cover page). The Stichting Liliane Fonds, a charitable NGO in Holland, has helped with his many medical emergencies, but now his mother has a non-malignant yet invasive facial tumor that requires costly surgery. Since Liliane Fonds only helps the young, HealthWrights is trying to find ways to cover the cost. If you are able to make a donation to help Moises’ mother get life-saving surgery, please earmark your donation accordingly. Moises' family is only one of many we are close to who are struggling to manage in these difficult times.

Many Ways to Donate Tax Free!